Yo fui:
un niño pobre. Mi infancia fue triste porque también mis padres
fueron pobres ypero trabajadores y no alcanzaba para lujos solo
alimentarnos y vestirnos. Eramos 8 hermanos y mis padres fueron
luchadores de la vida.
Yo soy: un
arrepentido de todo lo que hice, cosas buenas y cosas malas. Hoy no
rescato nada de lo que hice y no lo volvería a hacer. Miro las cosas
de otra manera. Porque me olvidé de vivir, “yo” siempre pensé
en los demás y no en mi.
Yo seré:
desde
hoy en adelante, un luchador para que la sociedad cambie para mejor.
Por las nuevas generaciones que vienen y que los jefes de hogares
tengan un digno trabajo así sus niños no sufren y pueden estudiar,
vestirse, y alimentarse dignamente; y se puedan mover libremente.
Yo no fui:
(delincuente), fui ladrón, que es distinto. Robaba la plata a quien
la tenía, no a los pobres. No fui malo con la gente, robaba y
compartía casi todo mi botín con familiares y amigos, y hoy estoy
re solo, pero no dolido ni resentido con nadie.
Yo no soy:
mala
persona. Lo descubrí aquí en el penal por mi conducta y respeto
hacia mis compañeros; siempre dispuesto a ayudarlos en lo que pueda.
Respeto a las autoridades: no soy un monaguillo ni un santo, vine
muchas veces a aquí y no porque me porté bien; pero las edad me
está haciendo ver las cosas diferente; y deseo cambiar, vivir mis
últimos años disfrutando y tranquilo…
Yo no soy: ni
ortiva, ni violín. Mantendré mi código hasta el final de mis días.
Ni político, ni fiscal, ni juez, ni millonario.
Humilde nada
más.
-Ovando
Lopez-
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