Cuantas veces
caminando tropezaron con una piedra…
Cuantas mañanas
de frío les faltó mi abrigo
Cuantos
mediodías con desánimo y dolor caminaron hacia la escuela…
Cuantas noches
en silencio esperaron mi llamado…
Cuantas
canciones he tarareado y no se las pude cantar…
Cuantos errores
cometí al volver a empezar…
Cuantas cosas
soñé para mis hijos y no se las pude dar…
Y cuántos
amigos anhelados no he podido encontrar…
Y cuánto tiempo
fue pasando y tu sueño no llegó…
Por eso, estas
cosas simples que suceden, son episodios de la vida común de un
hombre que lucha, pero es una batalla que hay que ganar, un desafío
que hay que enfrentar, un camino a recorrer y una alegría que hay
que vivir a lo largo de los pocos años que vivimos. (nos quedan).
Entonces aunque
estén caminando solos, tropezando con las piedras, con frío y con
desánimo, con sus noches incompletas por mi ausencia, vivan,
disfruten cada momento de sus días (vidas) con alegría, ¡no se
entreguen nunca!
Y cuando vayan
buscando la felicidad y aunque no la encuentren todavía, sigan
caminando, si se equivocan nuevamente, sigan, si ya una pierna les
duele, sigan, aunque sus cabellos estén ya blancos y el bastón sea
la única salida, sigan, y usen con gusto.
Pero… nunca se
entreguen!
Papá los
extraña y ama.
-Carranza
Gomez Claudio Américo-

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