Yo fui: un mal padre, un mal hijo, un mal marido. Delincuente, ambicioso y crogadicto. Es por eso que yo soy: un preso, un interno y casi un recuerdo para muchos. Pero si de algo estoy convencido después de haber pasado tantos años lejos de quienes me aman, es que yo seré: un buen hombre, amigo, compañero, amable y solidario. Un buen marido y padre de familia. Seré aquel hijo que mi madre soñó con verlo feliz y en libertad.
-Amaya
Fleitas, Diego-
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